El estrés crónico puede alterar el eje neuroendocrino y afectar el equilibrio hormonal, influyendo en el sueño, la energía y la respuesta inflamatoria del organismo.
Por ello, dentro de un protocolo integrativo se incorporan técnicas de relajación y regulación del estrés, orientadas a apoyar el equilibrio del sistema nervioso y favorecer la estabilidad hormonal como parte de un abordaje personalizado.