En las enfermedades autoinmunes, el estrés fisiológico sostenido puede agravar la actividad inflamatoria y el desequilibrio neuroendocrino.
Los adaptógenos se utilizan como apoyo para mejorar la capacidad de adaptación del organismo y favorecer mayor estabilidad durante el proceso terapéutico, siempre dentro de un tratamiento integrativo individualizado.